Celebramos el Día de la Soberanía Nacional Argentina rememorando la Batalla de Vuelta de Obligado, que se libró sobre el margen derecho del Río Paraná. El 20 de noviembre de 1845, en una gesta histórica, nuestros soldados rechazaron la invasión del ejército anglo-francés, que pretendía colonizar los territorios argentinos. Las tropas nacionales triunfaron, venciendo a los adversarios en un recodo del mencionado río: la Vuelta de Obligado (actualmente es una localidad del partido de San Pedro). Luego de siete horas de batalla, las fuerzas locales evitaron la invasión extranjera y garantizaron nuestra soberanía. Se firmó un tratado de paz entre Argentina, Francia y Gran Bretaña... un símbolo de independencia. El Día de la Soberanía Nacional se conmemora desde 1974, y se considera feriado desde 2010.
Con la finalidad de colonizar territorios de nuestro país, durante 1845 Francia e Inglaterra emprendieron una ofensiva con una flota de 95 navíos de carga, repletos de productos para ser colocados en la provincia de Corrientes y en el Paraguay.
El pueblo argentino no deseaba volver a ser una colonia, por lo que el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, respaldado desde el exilio por el general José de San Martín, preparó una resistencia.
Los invasores querían entrar por el Paraná, pero las tropas nacionales, al mando de Lucio Mansilla, se anticiparon en un estrecho recodo de ese río: la Vuelta de Obligado. El número de fuerzas enemigas superaba ampliamente en cantidad y modernidad de su armamento a las argentinas, que sin embargo no se amedrentaron y batallaron durante siete horas. De este modo, lograron que las tropas adversarias no pudieran ocupar las costas, objetivo necesario para poder adentrarse en el territorio argentino.
Esta heroica resistencia, así como también el espíritu de lucha nacional se conoció en toda Europa y quedó inscripto en nuestra historia como un símbolo de independencia, libertad y unidad nacional.
La experiencia fue muy diversa según donde uno viviera. Me enteré que aún hoy, en pueblos de Córdoba, se suspenden las actividades los días que coinciden con la muerte de algún combatiente del lugar. En Villa Ángela, son muchos los veteranos y muchas de las actividades públicas se arman en torno a ellos. En Río Gallegos, Santa Cruz, una maestra llevaba a sus alumnos al hospital a visitar a los heridos. La gente que vivía en Río Grande, Tierra del Fuego, se asomaba para ver la salida de las escuadrillas de aviones.
Haber estado en Malvinas, 39 años después, me hizo pensar la relación que la sociedad tiene con los jóvenes. Porque en los últimos 39 años, los jóvenes son protagonistas desde distintos lugares, pero son protagonismos atravesados por la muerte y la violencia. Y cuando la Ley de Educación Nacional dice que hay que sostener la soberanía, no implica reivindicar la vía violenta. Se puede reflexionar acerca de eso: hablar de la legitimidad de un reclamo y de la ilegitimidad de ciertos medios para cumplir con un reclamo. Aquí hay una construcción de ciudadanía, de derechos civiles, la relación entre el Estado y sus ciudadanos. Me parece que es algo que la escuela podría hacer y para eso se necesita información.
De todo esto dialogaré con mis alumnos, ahora que he regresado de mi viaje a Malvinas, 39 años después, una experiencia muy significativa, emotiva e inolvidable.

